Ritme Celler
D.O. Priorat
Ritme Celler nace en el corazón del Priorat, una tierra cargada de historia, tradición y un carácter único que se refleja en cada rincón de sus viñedos. Este proyecto, impulsado por Albert Jané, hijo de Benjamí Jané (propietario de Jané Ventura en el Penedès), es una expresión auténtica de su pasión por la viticultura autóctona y por mantener viva la tradición ancestral de la región. Desde 2010, Albert decidió extender su experiencia, que comenzó en el Penedès y se enriqueció en Montsant, hacia este enclave mágico, donde la tierra y el clima extremado crean un paisaje que, aunque duro, es profundamente hermoso y lleno de alma.
La bodega, situada en una antigua edificación en Vilella Alta, es un santuario del terroir. Rodeada por las imponentes laderas de la Sierra del Montsant, en un entorno de paz y contemplación, Ritme Celler trabaja casi 20 hectáreas de viñedos ecológicos, en su mayoría viñas viejas de más de 35 años, plantadas en suelos de pizarra (licorella) que desafían a las cepas a sobrevivir en condiciones adversas. Este suelo, con su mineralidad y resistencia, imprime en los vinos una personalidad única, llena de intensidad y matices que reflejan la esencia de Priorat.
El trabajo en la viña es riguroso y respetuoso con la tierra. La mayoría de las labores se hacen a mano, incluso con burros, en un esfuerzo que honra las técnicas tradicionales y la paciencia de generaciones pasadas. La recolección de uvas, principalmente garnacha y cariñena, se realiza en vendimias minuciosas, buscando expresar la pureza y la fuerza de estos viñedos centenarios. La producción limitada, de entre 15 y 25 hectolitros por hectárea, garantiza vinos con alma, intensidad y carácter, que capturan la esencia del clima extremo y la mineralidad de la región.
Los vinos de Ritme Celler son una verdadera reivindicación de la calidad y la belleza de la viticultura tradicional frente a las tendencias globales. Cada botella es un reflejo del ritmo del Priorat: el sol ardiente, la tierra agrietada, y la historia profunda de un paisaje que ha sido moldeado por siglos de esfuerzo humano. La innovación y el respeto por la tradición se unen en su elaboración, creando vinos que no solo son un placer sensorial, sino también una conexión con la tierra, la historia y el alma de Priorat.